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viernes, 1 de febrero de 2008

Estar a régimen... No es tan duro (II)


Bueno, seguimos con lo nuestro. Estábamos hablando ayer del pan. Durante los tres primeros meses es mejor no tomar nada de pan. Implica el pan a otros muchos alimentos, como son: la pasta, los fideos, los rebozados y cualquier cosa que contenga harina refinada.

Afortunadamente hay ya en el mercado, cada vez más, un montón de artículos integ
rales.

Un consejo importantísimo: Leed todas las etiquetas de las cosas que compréis. No os podéis ni imaginar cuántas de las cosas que compramos tienen azúcares en sus ingredientes. De verda
d, es impresionante. Desde la mahonesa, hasta los panes de molde, pasando por algunos embutidos, y por supuesto, la práctica totalidad de comidas preparadas o semi-preparadas. Es lógico. Todo lo que contiene cualquier tipo de glucosa está más rico e invita a comer más.
¿Os acordáis del anuncio de esas patatas fritas? su eslogan era "¿A qué no pued
es comer solo una?". Es por el efecto que hace en nuestro cuerpo el azúcar como hemos hablado antes.

Bueno, que me enrollo como las persianas. Sólo eso, leed todos los ingredi
entes y sed implacables. No compréis nada con azúcar o sino todo el esfuerzo hecho antes no servirá de nada.

Otro alimento prohibido totalmente (durante tres meses, luego
se puede introducir de vez en cuando y de alguna manera en concreto) son las patatas. Os aseguro que se puede vivir sin patatas fritas. Un truco genial: Cortad trozos de apio limpio y freírlo como si fueran patatas. Os sorprenderá su parecido (digo solo parecido).
Avisaros que también en los ingredientes de muchas cosas hay fécula de patata. No se compra tampoco. Cuando p
erdáis todos los kilos propuestos podréis tomarlas de vez en cuando sobre todo hervidas.

Arroz. Tampoco. Sólo de cuando en cuando, y siempre integral. (No vale el salvaje, ni el basmati, ni el thay...).

Y por último y no menos importante: Fuera el alcohol. Sobre todo, esos vinitos dulces que están tan ricos antes de comer. Si no os queda más remedio que tomarlo (por compromiso) tened la precaución de comer algo antes. No toméis alcohol con el estómago vacío. Es lo peor. Y en cuanto a los refrescos... soy adicta a la cocacola desde mi primer embarazo, pero tomo light siempre.

Y ahora (parece que estoy viendo vuestras caras de: "¿Y entonces, qué como?") os preguntaréis si seguís leyendo, o tenéis tal depresión que apagar el ordenador es la mejor opción.

Pues podéis comer miles de cosas, y sobre todo y más importante, sin límite, hasta que no tengas más hambre:
Todos los embutidos: jamón, chorizo, salchichón, etc.
Todos los frutos secos.
Chocolate negro (al menos de 60% de pureza) Siempre que os apetezca. Suelo tomar un trocito después de cenar todos los días.
Todas las carnes, excepto el hígado.
Todos los pescados, incluso en conserva como el atún. Cocinados como quieras.
Todos los mariscos.
Todas las legumbre
s. Cocinadas con su chorizo su tocino y todo lo demás.
Huevos sin ningú
n límite.Fritos, cocidos, al plato, revueltos... Unos huevos rellenos con atún y con mahonesa hecha por tí (hay una receta en el blog) están deliciosos. A veces me tomo 3 huevos (6 mitades rellenas) para comer con mahonesa por encima. No me quedo con hambre.

Y lo más importante. Todas y cada una de la verduras que existen en el planeta. Rehogadas en la manera que queráis, con sal, aceite, vinagretas... Eso sí. Sin patata.

Otra cosa que me costó mucho trabajo dejar, aparte del pan, fue la tortilla de patata. Hago una con calabacín que tiene poco que envidiarle. Sólo sustituir la patata por calabacín.

Un truco: las proteínas, es decir carne y pescado fundamentalmente, llenan mucho. No serás capaz de tomar mucha carne. Prueba.

No es necesario cocinar de ninguna manera especial. Puedes freir los alimentos en abundante aceite de oliva, sin límite. No has de tomar todo a la plancha. Guisarlos con cualquier verdura, limón, vino blanco. Sólo, que no pongas harina en las salsas. Para espesar deja reducir un poco más.

Cosas y truquillos que me ayudaron.-

Hice un gráfico diario que puse en el frigorífico para ir apuntando el peso
cada día. Hay personas que están en contra de pesarse a diario. A mi me ayudó mucho, porque puede observar qué alimentos me iban mejor y cuáles me engordaban. Por ejemplo: la zanahoria me engorda. Observé que cuando tomaba ensalada con zanahoria no me iba bien.
Es un proceso lento pero seguro (como casi todo) Las mujeres hemos de tener e
n cuenta que en el momento de la ovulación (a los 14 días después de la regla) es fácil que aumentemos incluso 2 kilos de peso por retención de líquidos, que después se pierden por sí solos sin hacer nada.
Cuando veía mi gráfico cada vez más bajito... un día 100 gramos, otro 300 gramos. Eso anima. También es verdad, que había momentos que no perdía nada. Aquí os pongo uno de los gráficos que guardo y para dar una idea de cómo hacerlo.

Otra cosa que me ayudó. Como ya sabéis, tengo un blog de manualidades, quiero decir que hago muchas cosas, entre ellas, coser. Aprendí de forma autodidacta a coser ropa y comencé ha hacerme algunas cosas. Ver cómo necesitaba medidas cada vez más pequeñas y el deseo de que el trabajo d
e hacerlas no fuera en vano al ganar peso, me animaba mucho. Pasé de una talla 44 y a veces 46 a la talla 36. Ahora tengo una 38, que no está mal.

En cuanto a las tentaciones, que también las hay. Antes de cometer un error y comer algo que no me convenía, pensaba si merecía la pena el placer del instante, a cambio del esfuerzo de un montón de días. Nunca compensa.
Cuando ya has perdido el peso que querías (es bueno poner una meta, 8 kilos o 20 o los que sean, y no parar hasta conseguirlo), yo tardé un año aproximadamente, puedes permitirte caprichos de vez en cuando. A veces tomo una paella o un postre hiperdulce. Ya sé que luego he de pasar unos días más estrictos, pero recupero mi peso en un par de días.

Normalmente, desayuno un trozo de tarta de esa de manzana que os comenté ayer. O una rebanada de p
an negro (de ese alemán con semillas de lino o calabaza) que aunque parezca que no es comestible, te acostumbras. Lo tomo tostado con mantequilla. Y un té (Earl Grey) con leche de soja.
En las comidas no me corto. Verduras y carne o pescado en la cantidad que quiero. No suelo tomar postre.
La merienda suelo tomar frutos secos o postres de soja (algunos son deliciosos) tipo flan o bollerías integrales suaves que voy encontrando en herbolarios y grandes superficies (cada vez hay más y están más ricas)

La cena siempre es suave y temprano. A las 8 y media suelo cenar. Muchas veces los copos de avena con leche de soja y canela (con edulcorantes) La dejo cocer sólo 5 minutos y con la canela siempre
me recuerda al arroz con leche.
Otros días tomo embutido o una tortilla francesa con un pimiento verde.

En fin, como veis no paso hambre.
Bueno espero, que haber desnudado de esta forma mi alma, os sirva de algo. He sido todo lo sincera que he podido. A mi me ha funcionado. Peso 48 kilos hace muchísimo tiempo (nos os asustéis, es que soy peq
ueñita) y pesaba 66.

No se trata de convencer a nadie. Busca tu momento y cuando estés preparado, inténtalo. Si tienes exito, genial. Sino, pues tampoco pasa nada. Pero desde luego este sistema funciona. No es magia ni facil, pero funciona. Es una forma sana y te sentirás mejor en todos los sentidos.
Un beso a todos. Yo seguiré con mis recetas. (algunas no valen
para el régimen, pero siempre lo aviso).
¡Que aproveche!

jueves, 31 de enero de 2008

Estar a régimen... No es tan duro.


Me gustaría poder transmitiros mi experiencia a la hora de hacer un régimen alimentario. Durante años pasé haciendo dietas salvajes para perder rápidamente 3 o 4 kilos y, claro, luego recuperar esos 4 más algunos añadidos.
Esta es la historia de cientos de personas cada día que intentan sin éxito bajar de talla.

El error de base es intentar hacer un régimen temporal. Nadie puede estar a dieta eternamente. Si se toma como un período transitorio, el fracaso está asegurado.

Me costó darme cuenta de que la clave del éxito está en cambiar los hábitos de alimentación. Si cambias el "chip" y eres capaz de cambiar tu forma de comer de manera habitual para siempre (alguna excepción se puede hacer muy de vez en cuando. Cuando ya has perdido todo el peso que te sobra), es posible conseguirlo. Yo lo hice.
Ya saben algunos lectores de este blog que yo perdí 22 kilos hace más de 10 años. Es verdad que necesité de sacrificio y de fuerza de voluntad. Quien diga que conseguir una meta es muy facil y se puede conseguir sin esfuerzo, miente. Miente como un bellaco. Todo requiere un esfuerzo, pero en este caso no es un esfuerzo tan titánico como todos pensamos.

Hay varios puntos inamovibles mientras cambias de hábitos. Éstos deben ser respetados sin excepción durante el tiempo que dura el habituamiento del cuerpo a la nueva forma de comer. Es necesario ser inflexible, tajante, intolerante con eso de ...: "por una vez..." "total, solo hoy. Mañana me pongo...". Eso, es tener todas las papeletas para el fracaso, la frustración y la entrada en esa espiral que todos conocemos y que tan mal nos hace sentir.

A veces es mejor esperar a estar psicológicamente preparado para ponerse a ello, (es como dejar de fumar) antes que precipitarse y fracasar. El fracaso en sí mismo no es importante, pero a la hora de volver a empezar, cada vez tiene uno menos confianza en sí mismo, y eso no es bueno.
Una vez concienciado de respetar las normas básicas durante, al menos, tres meses, es el momento de ponerse a ello.

Algunos mitos:

"Tengo que contar cada caloría que tomo". Contar calorías no sirve para nada. Os aseguro que como muchísimas calorías a lo largo del día y no engordo por eso.

"La fruta no engorda". Pues lo siento, pero si engorda. Sobre todo si se come tras otra comida. La razón es bastante sencilla y lógica. Cuando la fruta cae al estómago lleno de otros alimentos, fermenta muchísimo más que con el estómago vacío. Al fermentar produce alcohol y engorda una barbaridad.
Tomada en ayunas o a dos horas de distancia de otras comidas, engorda también porque contiene muchos azúcares. También depende de las frutas. Según todos los nutrólogos, la manzana es la mejor fruta en todos los aspectos. Yo tomo poca fruta. Suelo ponerla en los postres.

"Cuanto menos coma, más adelgazo". ¡Mentira! hay que comer, hay que comer hasta no tener hambre. Es peligrosísimo entrar en el juego del ayuno. Produce daños irreversibles en el organismo y cuando comes recuperas inmeditamente lo perdido.
Es imprescindible (y esta es una de las normas inamovible) comer al menos 4 veces al día. Desayuno, comida, merienda y cena.

Otra de las premisas importantísimas (no sabéis cuánto) es no saltarse nunca una comida. Os voy a explicar qué ocurre en el cuerpo cuando le sometes a períodos largos sin ingerir ningún alimento.
Como bien sabéis el cuerpo es una máquina cuasi perfecta, diseñada para sobrevivir. Todos sus recursos, la naturaleza los enfoca a la supervivencia. Cuando pasan muchas horas sin comer el cuerpo se resiente y al recibir comida, (cualquiera que sea) asume que ha de aprovechar al máximo todas sus grasas, proteínas y demás elementos en previsión de otro largo período de ayuno. Es decir, tu vas y dices "pues hoy no como al medio día y así adelgazo". Bueno, pues siento decirte que cuando tomes tu merienda o tu cena te engordará una barbaridad porque tu cuerpo aprovechará todo al máximo.

Otra cosa importante. La cena no debe ser muy abundante pero no te quedes con hambre. Y es bastante aconsejable cenar al menos, 2 horas antes de ir a la cama.

Bueno después de todo este rollo os voy contar lo peor. Hay cosas que tenéis que desterrar de vuestra vida (de momento durante tres meses) para siempre y considerarla como una excepción en vuestra alimentación de aquí en adelante. Son alimentos que contienen muchísimos hidratos de carbono, azúcares y productos refinados.

Hay personas que piensan que hay que comer de todo. Que ningún alimento puede ser eliminado de una dieta normal. No estoy de acuerdo, los alimentos contienen un montón de sustancias que se encuentran en muchos de ellos. No pasa nada por eliminar un alimento que te daña y te engorda. Y en cuanto a los azúcares (también hay personas muy defensoras de ellos) diré que hay azúcares naturales en muchísimos alimentos. En la fruta (la frutosa), como lactosa (de los lácteos) o la glucosa que contienen muchos tubérculos. Por lo tanto tu alimentación sigue siendo válida ya que es verdad que el cerebro, para funcionar necesita azúcares. Que son los que se se queman de inmediato y producen la energía puntual.

En cuanto al azúcar habría mucho que decir. El azúcar refinado es un veneno en nuestro cuerpo. No es bueno para nada. El efecto que produce en el organismo es de bienestar inmediato, después éste se consume rápidamente y provoca un bajón de azúcar en sangre, que te hace sentir fatal y te "obliga" a volver a comer para sentirte bien. Es facilisimo entrar en su juego. Tu te comes un bollito a media mañana, de momento te sientes genial. En unos minutos el azúcar ha pasado a tu torrente sanguíneo y con la actividad física y cerebral, en muy poco tiempo es consumido provocando la curva inversa en glucosa, vuelves a comer y vuelves a consumirlo y vuelves a tener hambre. Total. Un desastre, con hambre todo el día y engordando sin parar.

Como ya habréis adivinado uno de los alimentos que debéis desterrar de vuestra vida es el azúcar. Todo tipo de azúcar: Tanto la fructosa, como el azúcar de caña "integral" o la lactosa, la glucosa, sacarosa y todos los "osa". Si queréis endulzar cualquier alimento hay en el mercado un montón de edulcorantes de origen quimico que no continenen ningún tipo de azúcares. Personalmente os recomiendo el aspartamo, pero hay sacarina, en polvo, en líquido y en pastillas muy cómodas de utilizar. Toda la repostería que hago la endulzo de esta manera.

Otro de los males actuales es la falta de fibras no solubles que ingerimos. La fibra es fundamental para limpiar y arrastrar de nuestro cuerpo todo lo que no sirve. Facilita como ya sabéis, el tránsito intestinal.

El pan, ¡Horror! el maravilloso pan. Lo siento. Fuera pan. Durante los tres primeros meses intenta no tomar ningún pan. Y tu me dirás ¿Y cómo como sin pan? Pues, comiendo.
Te aseguro que al principio descubrirás que la comida sabe diferente, intenta disfrutar lo sabores sin mezclarlos con el pan. A mi me costó bastante trabajo no tomar ese crujiente alimento que me encanta. Pero lo hice y ahora lo tomo integral siempre que me apetece.

Esto se alarga mucho. Creo que continuaré mañana con el resto de alimentos prohibidos y recomendaciones que a mi me ayudaron muchísimo.

De las recetas del blog hay una tarta de manzana integral que tal vez deberíais hacer y probarla, es exquisita y yo desayuno una porción muchos días.

Perdonarme por no terminar hoy el artículo pero es muy extenso y aún quedan algunas cositas.
Un saludo.
Decidme si va quedando claro y os contesto a todas las dudas a la tarde.
Natacha.